martes, 9 de diciembre de 2014

¿GENERACIÓN ESPONTÁNEA?

¿Teoría de la generación espontánea? Así es, desde la Antigüedad comenzó a sostenerse esta teoría, según la cual, ciertas formas de vida podían surgir de manera espontánea a partir de materia orgánica o inorgánica o incluso una combinación de ambas.
Esta creencia fue descrita por Aristóteles, y más tarde admitida por pensadores como Descartes, Bacon o Newton, argumentaban que, por ejemplo, los moluscos o insectos que se encontraban cerca de las costas surgían espontáneamente de la arena.
La hipótesis de la generación espontánea aborda la idea de que la materia no viviente puede originar vida por sí misma. Aristóteles pensaba que algunas porciones de materia contenían un "principio activo" y que gracias a él y a ciertas condiciones, se producía un ser vivo. También se creyó que la basura o elementos en descomposición podían producir organismos vivos, cuando hoy día se sabe que los gusanos provienen de larvas de insectos. Esta hipótesis fue aceptada durante muchos años y se hicieron varias investigaciones, una de ellas fue la de Jean Baptiste Van Helmont.

Helmont propuso un experimento que consistía en mezclar ropa sucia y trigo, y al cabo de veintiún días tendríamos roedores. El error de su experimento fue que solo tomó su resultado y no tuvo en cuenta lo agentes externos. De este modo, si el científico hubiese colocado en una caja, completamente sellada, la camisa y el trigo, se hubiese comprobado que los ratones no se originaron espontáneamente sino que provenían del exterior.
Finalmente esta teoría fue considerada una falacia, ya que Louis Pasteur, postulando la ley de la biogénesis, demostró que todo ser vivo procede de otro preexistente.
Lo consiguió observar gracias al siguiente experimento:
De esta forma pudo comprobar que los gusanos no aparecían de la nada sino que eran de los huevos de las moscas de donde provenían y que el aire también lleva microorganismos, ya que se puede observar en la siguiente imagen que al caldo no le entraba nada, quizás un poco de aire, pero los microorganismos que llevaba dicho aire se quedaban en el cuello con forma de "S" del matraz, por lo que no llegaban al caldo. Y, efectivamente, al romper el cuello del matraz, el aire entraba lleno de microorganismos.

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